Por | Twitter: @RubenNYK10 | 16 octubre, 2017
Carmelo Anthony dice adiós a NY tras 6 años en los Knicks.
Nil Alemany (SB)

Es lo primero en lo que llevo pensado al levantarme cada mañana. Carmelo Anthony se despide de los New York Knicks y pone rumbo a Oklahoma City Thunder donde formará un Big Three histórico con Russell Westbrook y Paul George. Es que es imposible no estar agradecido. Es imposible que el día 16 de Diciembre cuando vuelvas a la Meca, no esté todo el mundo en pie ovacionándote y coreándote. Porque si hay alguien que se lo merece de toda la historia de jugadores knickerbockers, eres tú.

Por eso es irremediable no darte las gracias y estar eternamente agradecido por todo lo que has hecho e intentado hacer por una franquicia que te ha dado la espalda en muchas ocasiones.

Gracias porque muy pocas veces se ha visto ese amor por una franquicia y una ciudad, sin esperar nada a cambio. Cuando todos estaban en tu contra, hasta los propios jefes dentro de la organización. Y aún así, seguías hablando en la pista, el mejor clutch de los últimos 10 años según la estadística. Pero no me hace falta sacar absolutamente nada de estadística en este artículo. Sería subestimar a la gente. La gente ya sabe quién eres y todo lo que has hecho. Y le pese a quien le pese, al máximo anotador de la historia de la selección de Estados Unidos de America, -sí, habéis leído bien, –le espera el salón de la fama.

Gracias Melo, porque probablemente eres el mejor jugador de los New York Knicks en los últimos 15 años. Y ya te has ido. Y me jode, con perdón, que te vayas así. Porque se te ha tratado como si de un jugador mediocre se tratara, aunque para ESPN lo eres (número 63 en el ranking), pero si, a ellos también vas a callarles la boca. Es imposible ser de los Knicks y no apoyar ahora a OKC, y si ganaran un anillo, lo disfrutaría tanto como ellos.

Al enterarme del traspaso me cambió la cara, no estaba interesado ni por lo que el trade incluía, simplemente ya no me gustaba. Y cuando Scott Perry, Steve Mills y Jeff Hornacek anunciaban apenas 24 horas antes que te esperaban en el Training Camp y Media Day, por un momento pensé que te quedabas, por lo menos un poquito más. Pero de ilusiones no se vive.

Gracias Melo, por ser un referente para mí, un líder, un ganador que no ha tenido suerte y no ha sido por no buscarla, un jugador que a pesar de estar tanteado por todos los equipos de la NBA, ha demostrado siempre su lealtad a la franquicia neoyorquina. Pero todos tenemos un límite, supongo, y bastante has tardado en irte teniendo en cuenta las atrocidades (no tiene otro nombre) que Phil Jackson dijo e intentó hacerte. Y no lo consiguió. Ganaste.

Gracias por la noche de los 62 puntos, actuaciones así se cuentan con los dedos de una mano y están al alcance de los más grandes. Me acuerdo de ese partido como si fuera hace unos minutos, y de llevarme las manos a la cabeza cuando metiste desde el centro del campo sobre la bocina al final del Segundo cuarto. “¿Que está haciendo este tío?” Y luego vino la locura. Tu noche perfecta. Y la de todos los aficionados que nunca la vamos a olvidar. La máxima anotación histórica en el mejor pabellón de la historia. Inolvidable e irrepetible.

Pero sobre todo, gracias por estos 3 últimos años. En los malos momentos es donde se conoce a las personas, y cuando el equipo iba de mal en peor, has dado la cara siempre, has intentado darle la vuelta a la situación, pero has estado solo. Quizás no ha sido el momento adecuado para estar aquí, los diferentes proyectos nunca han terminado de funcionar, pero Melo, tú siempre has funcionado. Y el Madison Square Garden lo sabe.

Gracias por lo de KP, cuando toda la prensa ya vaticinaba tu “gran ego” y cómo dejar que un chico de 19 años te pisara, te convertiste en el mejor mentor que cualquier rookie puede pedir. Y si Porzingis es quién es, es en parte gracias a ti. Y cuando algo acaba, algo empieza, ahora es su turno.

El número 7 de los Knicks será siempre tuyo. Ojalá ganes el anillo que tanto mereces, y que vuelvas para retirarte en la Gran Manzana, en casa. Yo voy a recibirte con los brazos abiertos, estés donde estés y hagas lo que hagas.

Te voy a echar mucho de menos, llevo todo el verano asumiendo y mentalizándome de que ibas a ser traspasado, pero creo que nunca se está preparado para esto. Creo que vas a ganar Melo, porque cuando se busca e insiste en algo con tanta pasión y ganas, al final cae solo. Golpeas el muro una y otra vez, día tras día, año tras año, y al final ves la luz.

New York Made and New York Forever. Siempre serás un Knick. Agradecidos es decir poco. Vuelve a casa con el anillo que tanto te mereces, te aseguro que para nosotros también será un triunfo. Aquí te esperamos, como desde el primer día, en la 8 con la 34, en Penn Station, mientras intentaremos seguir avanzando sin quitarte un ojo de encima.

Porque sí Melo, tu mismo lo dijiste:

The secret of change is to focus all of your energy, not on fighting the old, but on building the new”

“El secreto del cambio es centrar toda tu energía, no en luchar por lo viejo, sino en construir lo nuevo”

Y ahora viene lo nuevo para ti, rodearte de un equipo con otras dos súper estrellas que pueden llevarte a lo más alto. Y tú a ellos.

No has tenido la despedida que te mereces, probablemente porque el baloncesto nos va a dar otra oportunidad, quién sabe. Yo he disfrutado todos y cada uno de los partidos que te he visto jugar con la camiseta Knickerbocker y el 7 a la espalda. Por tanto, que te vaya lo mejor posible, celebraré tus puntos como si de mi equipo se tratara.

Quedan menos de 7 días, alumno contra maestro. Vas a enfrentarte al equipo de tu vida en tu nuevo pabellón. Y sí, todos sabemos que sobre el papel, nos vas a hacer un traje. 30, 40 puntos, con una motivación extra en tu primer partido, con tu nueva gente y con los ojos de medio planeta mirándote. Y no te niego que no me alegre de que nos metas 30.

Como bien dices en tu carta para Nueva York:

” I just want you to know YOU will always be in my heart. No matter what happens, I will always LOVE YOU. Although this goodbye is just temporary, this is the hardest goodbye for me to say. I wipe the tears off my cheek and smile at the same time because I know that we will meet again someday.”

“Siempre estaréis en mi corazón. No importa lo que pase, siempre os querré. Aunque es un adiós temporal, es el más duro de decir para mí. Me quito las lágrimas de la cara y sonrío al mismo tiempo porque sé que nos volveremos a ver pronto.”

Gracias Melo. Gana ese anillo. Por Nueva York. Por nosotros. Nos vemos pronto. Ya te estamos esperando.