Cheick Diallo, pívot de los Pelicans. Wikimedia Commons (CC)
Cheick Diallo, pívot de los Pelicans. Wikimedia Commons (CC)

Renovar a Jrue Holiday por 125 x 5 y traer de vuelta a un viejo conocido de la franquicia como Darius Miller del Brose Bamberg de la liga alemana han sido los únicos movimientos de los New Orleans Pelicans en este periodo de agencia libre.

Y viendo como se ha movido el mercado y, especialmente, como lo han hecho los equipos de la conferencia Oeste, parece poca cosa (de hecho, lo es).

Si bien es cierto que el gran movimiento ya se hizo a mediados de la temporada pasada, con la adquisición del All-Star DeMarcus Cousins y Omri Casspi a cambio del rookie Buddy Hield, Tyreke Evans y Langston Galloway. Así que no deberían darse bombazos a estas alturas del verano por parte de la franquicia, aunque, conociendo a Dell Demps, cualquier locura es posible (suena Reggie Jackson).

Hay expectación por ver empezar la temporada al mejor dúo interior de la liga. Pero también hay que considerar que la conferencia Oeste, con los fichajes de Jimmy Butler y Paul George, entre muchos otros, ha alcanzado un nivel dificilmente imaginable hace unos meses. Alcanzar los playoffs sigue pareciendo igual de complicado esta temporada que la anterior, y con Anthony Davis y Cousins en la plantilla! De locos.

Pero un rayo de esperanza ha surgido en los Pelicans en esta Summer League llamado Cheick Diallo, el jugador que fue elegido en el puesto 33 del draft del año pasado.

Acuérdense bien de este nombre, porque dará que hablar más pronto que tarde. El ala-pívot malí se antoja muy importante para el devenir de los de Louisiana y su progresión va por buen camino. El jugador procedente de la universidad de Kansas puede convertirse en un activo muy interesante para New Orleans si en su año sophomore cumple con las expectativas creadas ya en su año rookie y en esta liga de verano.

Ser un jugador interior y tener por delante a Anthony Davis y DeMarcus Cousins debe ser un indicativo de jugar más bien pocos minutos. Encima, las funciones de Diallo a día de hoy se limitarían a jugar de 4, ya que, pese a ganar masa muscular en verano, sigue siendo un jugador muy fino para su posición. Con 2’06 metros de altura, pesa unos 100 kilos.
De todas formas, en el baloncesto actual, tan dominado por el small ball, puede tener su importancia jugando también de pívot. Y a día de hoy, parece el suplente de más garantias para esa pareja que se autodenomina “hielo y fuego”.

El año pasado, recién aterrizado a la liga y con tan solo 19 años, tuvo una competencia feroz. Aún sin tener a DeMarcus, el equipo contaba con Omer Asik, Alexis Ajinça, Anthony Davis y Terrence Jones como los pívots del equipo, con Dante Cunningham como comodín, alternando las posiciones de 3 y 4. Ya más avanzada la temporada, a este elenco interior, se le unió Donatas Motiejunas, otro 4. Y en el traspaso de Cousins, tan solo Terrence Jones salió del equipo. Menos minutos disponibles aún. Si bien es cierto que Asik y Ajinça estuvieron casi defenestrados por el entrenador Alvin Gentry, un chico recién aterrizado a la liga con 19 años tampoco parecía una garantía para ayudar mucho a un equipo que medianamente luchó por los playoffs hasta las últimas semanas de competición.

Pero aún así, rindió. Y vaya si lo hizo. Demostró que ya en su año de debut estaba completamente preparado.
En su tercer partido como profesional, después de jugar los minutos de la basura en sus dos primeros encuentros, jugó 31 minutos en cancha de los Clippers de DeAndre Jordan e hizo 19 puntos y 10 rebotes, casi nada.

Los promedios en sus 17 partidos en la temporada pasada son unos nada despreciables 5’1 puntos, 4’3 rebotes con un 47’4% en tiros de campo y un 71’4% en tiros libres en 11’7 minutos por partido. Aún así, si desengranamos más las estadísticas que nos dejó este novato, se puede observar un enorme potencial oculto.

De esos 17 partidos, en 11 disputó menos de 10 minutos. En muchos de ellos no llegaban ni a 5. En tan solo 6 encuentros tuvo oportunidad de jugar más. En esos 6 partidos jugó una media de 24’5 minutos y sus números fueron 12’1 puntos y 9’3 rebotes. Nada mal para un rookie enclenque como el malí. A ello hay que añadir que estos 6 partidos fueron en cancha rival, lo que añade más mérito aún al joven diamante africano. En New Orleans solo pudo jugar el año pasado 6 partidos, con una mísera media de 3 minutos en cada uno de ellos.

Pero antes de que empiece su año sophomore, está disputando la Summer League en Las Vegas. Y no confirma sino un potencial inmenso. Aun contando el tercer partido, en el que se retiró del mismo por lesión en el cuádriceps cuando llevaba 20 minutos en el parqué, Diallo está promediando 20 puntos, 9 rebotes y 1’5 tapones por partido, con unos promedios de un 53’5% en tiros de campo y un 86’9% en tiros libres.

A Cheick Diallo se le está quedando pequeña la Summer League. Y los Pelicans lo van a agradecer. Este año, el joven ala-pívot tendrá menos competencia en su puesto de inicio. Motiejunas y Jones ya no están, y parte, después de lo visto, con una teórica ventaja sobre Ajinça y sobretodo Asik para ser el primer recambio en el banquillo tanto de Cousins como de Davis.

El futuro potencial y la supuesta progresión de Diallo tienen, además, una importancia capital en el futuro de la franquicia. DeMarcus Cousins acaba contrato al finalizar la temporada. Un mal año de los Pelicans podría hacerle abandonar el barco en busca de un proyecto más competitivo (recordemos que nunca ha entrado a playoffs). Si Diallo progresa de una forma notable, esta baja podría no ser catastrófica, ya que Davis podría pasar a jugar de 5, Diallo de 4, y usar el espacio salarial para traer a alguien de renombre en una posición donde hiciera más falta, como en la del puesto de alero.
Pero aquí un servidor quiere pensar todo lo contrario, que a los New Orleans Pelicans les va a ir bien, y en parte, gracias a este joven que va a tener un impacto notable saliendo del banquillo. Recuerden este nombre: Cheick Diallo #13