Por | Twitter: @celticsjavi | 15 junio, 2017
Lonzo Ball forma parte del grupo de mejores bases universitarios de este año

Quizás no es el mayor talento de este draft, pero sí es el más mediático. Desde sus tiempos en el instituto, Lonzo Ball ha conocido los focos y la atención de la prensa. Probablemente no haya sido enteramente su culpa. Pero también ha hecho méritos para serlo. El base llega al draft tras finalizar una excelente campaña en UCLA, a pesar de haber caído en el Sweet Sixteen ante Kentucky. Y, junto a Markelle Fultz , forma parte de la élite del baloncesto universitario.

¿Qué jugador es Lonzo Ball?

Ball es un jugador extremadamente inteligente. Su toma de decisiones en una cancha de baloncesto es superlativa. Esta faceta de su juego se vio explotada en los varios contraataques de UCLA a lo largo del año, donde tuvo vía libre para liderar el equipo. En ellos es donde Lonzo mejor se desenvuelve. El base promedió un ratio de asistencia-pérdida de 4 a 1 en transición, sólo al alcance de los mejores creadores. Sabe controlar el ritmo del juego y nunca baja la cabeza. Es creativo y capaz de moverse en armonía con el resto del ataque.

Su anticipación a la defensa le permite realizar la jugada correcta en casi todo momento. Tiene ese cambio de ritmo que puede romper a los defensores, algo crucial al entrar a canasta. Sin embargo, sufre más en el ataque en media pista, donde resulta más previsible. Las defensas no tienen tantos problemas con él en estático. De todos modos, el elevado ritmo de las posesiones en la NBA provocará que se adapte bien a la liga y tenga posesiones más rápidas.

Como era de esperar, Lonzo Ball es un excelente pasador. Es de los prospects con más visión de juego de los últimos tiempos. Fue el arquitecto del mejor ataque en toda la NCAA, lo que demuestra que es perfectamente capaz de recibir el peso de una ofensiva de élite. No sólo consigue ver al hombre abierto a pesar de la cobertura defensiva, sino que su precisión con los pases le ayuda a repartirle el balón de forma eficaz.

Además, es capaz de hacer mejores a sus compañeros. El récord de UCLA este año (31-5) superó en dieciséis victorias al de la temporada pasada. Su impacto fue clave en esta mejora. Compañeros como TJ Leaf o Ike Anigbogu no figuraban en ningún mock antes de empezar la temporada y ahora aparecen en puestos de lotería. Y gran parte de esto se debe a Lonzo.

El mayor problema que encuentra gran parte de los ojeadores es su tiro. A pesar de un buen porcentaje de acierto desde tres (41.4%), esto es algo lógico. Al igual que Markelle Fultz, Ball no es un buen tirador desde la línea de libres. Y posiblemente las defensas en la NBA reducirán de forma considerable su acierto.

Estas dudas se deben a su extravagante mecánica. Jugadores como Kevin Martin tuvieron una forma muy extraña de tirar y resultaron eficientes de todas formas. Pero es mala señal. Lonzo necesita llevar el balón a la izquierda de su cuerpo, con lo que encuentra complicaciones al anotar tras botar a su derecha. Su tiro de media distancia es prácticamente inexistente debido a su dificultad para sacar el tiro frente a la defensa. Es un tirador de ritmos, por lo que si está frío su capacidad anotadora se verá disminuida en su práctica totalidad. Pasa el balón en el 74% de posesiones de pick and roll, lo cual no hace más que confirmar esto.

En defensa, su entendimiento del juego y su físico (198 cm de altura y 207 de envergadura) hacen imaginar que no tendrá piedras en el camino. Sin embargo, a veces es superado por atacantes rivales en velocidad. Los equipos en la liga trabajan de manera intensiva la rapidez lateral, por lo que todo parece indicar que será un defensor decente en el futuro. Su desarrollo desde este punto hasta la consideración de estrella defensiva dependerá única y exclusivamente de él.

¿Qué comparación es la más acertada para Ball?

Una de las opciones con mayor potencial para la carrera de Lonzo es la de Jason Kidd. En este artículo de DraftExpress, se analizan las virtudes y defectos de ambos. Penny Hardaway o Gary Payton son otros de los nombres comentados, aunque con notables diferencias en el juego.

Entre algunas comparaciones más realistas para un jugador de primer año, Shaun Livingston o Ricky Rubio podrían asemejarse a la primera versión de Lonzo en la liga. De todos modos, la versatilidad del ex de UCLA provoca que las similitudes con otros jugadores de la liga sean extremadamente difíciles de medir. Es un jugador único, para lo bueno y para lo malo.

¿Cómo encaja Ball en Boston?

En términos estrictamente posicionales, no resultaría un problema. Pero no otorgaría la flexibilidad de Fultz. Ball es un base puro y sus habilidades para jugar sin balón son más bien limitadas. Mientras que Markelle e Isaiah podrían intercambiar posición y rol en la pista, Lonzo relegaría a Thomas a un papel de mero anotador off-ball.

Fuera de la cancha, quizás se complique la cosa. Lonzo Ball es un chico de California y ama a los Lakers. Paul Pierce también nació en el estado dorado y era aficionado de Los Ángeles, pero Ball parece un caso distinto. Quiere jugar en los Lakers y así lo ha hecho saber en múltiples ocasiones. Su personalidad y la atención que recibe contrastarían mucho con la relativa tranquilidad de Boston.

¿Qué posibilidades tiene de ser elegido por los Celtics?

Pocas. Nunca se sabe con Danny Ainge, quien declaró que la negativa de Ball a realizar un workout con los Celtics no alteraría la hipotética decisión de elegirle. Sin embargo, Fultz parece el mayor talento. Posee, además, una mayor profesionalidad y predisposición a jugar en el equipo que Ball. Tras la noche de la lotería, todo indica que Markelle irá a Boston y Lonzo a Los Ángeles. Son los que cumplen las necesidades de sus respectivos equipos.

Está claro que será un jugador importante en la liga. Ya sea por su juego, las palabras de su excéntrico padre o el bombo mediático que se le ha dado a toda su familia, el nombre de Lonzo está en la boca de muchísimos aficionados al baloncesto. Y es alguien especial. Con todo esto, Fultz sigue siendo la prioridad.